
Antes de comenzar el tratamiento hay que realizar el estudio del caso.
Con este estudio diagnosticaremos el problema existente, estudiaremos sus causas, la probable evolución de la maloclusión e intentaremos realizar una predicción del futuro desarrollo y crecimiento del paciente, si éste todavía no es un paciente adulto. Con todos estos datos podremos construir el plan de tratamiento y decidir los aparatos que utilizaremos. Por tanto, ni el paciente ni nosotros elegiremos el tipo de aparato que más nos guste sino el que esté indicado para cada tipo de caso, según el estudio realizado.
Para realizar dicho estudio, necesitamos una serie de datos imprescindibles, que los obtenemos de los siguientes registros: historia clínica, exploración, modelos de estudio (moldes de la boca) y diversos tipos de radiografías y fotografías. Cuando todos estos registros hayan sido analizados y estudiados, serán explicados de forma resumida al paciente y a sus padres (si es un niño) en una entrevista final en donde, además, le enseñaremos los aparatos que se van a utilizar y se le dará, por escrito y para su firma, el presupuesto del tratamiento.
Al finalizar dicha entrevista, el paciente y, en su caso, sus padres estarán en condiciones de decidir sobre la conveniencia de aceptar o rechazar el tratamiento propuesto. Si se acepta se procederá a citarle para la colocación del aparato.
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